Si la ciudad fuera perfecta,
si no pitaran las sirenas
Si los carteles del barrio fueran todos de paz.
Si las mudanzas tuvieran cajas llenas de caramelos
Para volver a empezar: otra ciudad, otro cielo.
Si las noticias anunciaran nuevos presos y nuevos besos
Si las mentiras fueran todas Juez y parte de verdad.
Si las razones que se esgrimen nunca vinieran del cajero.
Ni las salidas con ventaja de ningún paraíso fiscal.
Si tus labios siempre me supieran a poco.
Si la final de la Champions fuera nuestro hogar.
Si las naciones realmente estuvieran unidas.
Y nuestro objetivo mensual fuera siempre amar
Si las rebajas sólo se dieran en las tiendas.
Si las personas los lunes no estuvieran tan solas
Las canciones de amor nos supieran a nuevas.
Si el plástico de burbujas explotara nuestras dudas
Si nos rellenasen sonrisas las aceitunas
Si no nos hiciera falta nunca la cura.
Si nuestros sueños fueran de acero
Si viviéramos en castillos de naipes sobre el cielo.
Si no existiera la ley de la gravedad
Y pudiésemos elevarnos muy lejos del tedio.